Evolución detenida

ALBERTO LÓPEZ CORCUERA
INSTALACIÓN | 28 OCTUBRE 2016

 

Los cubiertos aparecen como instrumentos para facilitar una necesidad básica del hombre: comer. Esto permite marcar un paso evolutivo de sociedades primitivas a sociedades cada vez más civilizadas.

Estos utensilios, poco a poco se convierten en mecanismos de distinción para las culturas occidentales. Son marcadores sociales cuya utilización es reflejo de las “buenas y malas costumbres”. Y sirven para construir muros invisibles entre nobles y burgueses, entre pobres y ricos, entre gente de la ciudad y gente del campo.

Desde sus primeros momentos estos objetos se asocian con linajes y clases sociales. Ese valor cultural crece a lo largo de la historia. No sólo la historia de las sociedades, sino la historia familiar. Unas generaciones los pasan a otras, sumando a su utilidad y su prestigio un valor sentimental. Los cubiertos se vuelven portales de acceso a un pasado construido en la intimidad.

Pronto adquieren un valor material y un lugar en el mercado. Hay cubiertos baratos y cubiertos caros, cubiertos para todos los días y para las grandes ocasiones, cubiertos para la mesa de la cocina y para fiestas o celebraciones familiares, cubiertos de gala, cubiertos que han llegado a ser antigüedades y se valoran por la pátina que acumulan y los momentos de la historia que guardan.

En Evolución Detenida, se pone entre paréntesis esta larga historia y se nos presenta un bosque de cubertería compuesto por cucharas, cuchillos y tenedores, separados de su grupo, desnaturalizados y contenidos en bloques de concreto que se extienden a lo largo de la sala.

El concreto pareciera ser el medio para atrapar al objeto en un instante y para anular o restaurar todos sus valores.

El valor material y utilitario son anulados. El valor sentimental se restablece. Y surge un nuevo valor. Un valor artístico agregado a cada una de las piezas que componen este arbolado.

Zazil Barba.

Cutlery appears as an instrument to facilitate a basic human need: eating. This allows us to mark an evolutionary step from primitive societies to increasingly civilized societies.

These utensils, little by little, become mechanisms of distinction for Western cultures. They are social markers whose use is a reflection of “good and bad habits”. And they serve to construct invisible walls between nobles and bourgeois, between rich and poor, between people of the city and people of the field.

From their earliest moments these objects are associated with lineages and social classes. That cultural value grows throughout history. Not just the history of societies, but family history. Generations pass them to others, adding to their usefulness and their prestige a sentimental value. Cutlery becomes a gateway to a past built in privacy.

Soon they acquire a material value and a place in the market. There are cheap cutlery and expensive silverware, cutlery for every day and for great occasions, cutlery for the kitchen table and for parties or family celebrations, deluxe cutlery, cutlery that has become antiquities and is valued for the patina they accumulate and the moments of history they keep.

In Evolución Detenida, we put this long story in brackets and we present a forest of cutlery made up of spoons, knives and forks, separated from their group, denatured and contained in concrete blocks that extend throughout the room.

Concrete seems to be the means to catch the object in an instant and to cancel or restore all its values.

The material and utilitarian value are annulled. The sentimental value is restored. And a new value arises. An artistic value added to each of the pieces that make up this tree.

Zazil Barba.

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