El contacto infinito (La condena)

LINO VITE
INSTALACIÓN | 24 MARZO 2017

 

Una pelota rebota sobre un tablero de manera constante amplificando su sonido como un obstinado acto recordatorio de nuestro impulso vital y nuestra intención de perpetuidad. Esta escena se puede interpretar en el marco de la tragedia fáustica; acción que manifiesta la tendencia del espíritu occidental de alcanzar lo que de antemano sabemos es inalcanzable: el infinito.

La operación constante de esta pieza nos remite a una intrínseca relación con lo temporal, un especie de reloj o marca pasos que en su accionar infiere y conduce a “nada”, a una pérdida de “tiempo” en este sentido su ejecución resalta el presente, el aquí y ahora, sin ninguna relación o acción de ruptura con el pasado y ninguna aspiración hacia el futuro. Una obra que esquiva cualquier relevancia histórica, de ahí parte (en sentido “negativo”) su importancia y su noción totalmente contemporánea.

La repetición constante no alude a ningún clímax ni pretende ninguna dirección como objetivo, Contacto Infinito se establece como una obra (maquinaria) que nos plantea un dilema que pone en crisis el sentido de trascendencia, esto es a través del eterno y monótono retorno de lo mismo; a lo que Nietzsche nos podría sugerir como la muerte de Dios.

Rubén Méndez.

A ball bounces on a board steadily amplifying its sound as an obstinate reminder of our vital impulse and our intention of perpetuity. This scene can be interpreted in the framework of the Faustian tragedy; Action that manifests the tendency of the western spirit to reach what we know beforehand is unreachable: the infinite.

The constant operation of this piece refers us to an intrinsic relation with the temporal, a kind of clock or pacemaker that in its action infers and leads to “nothing”, a loss of “time”, In this sense its execution highlights the present , the here and now, without any relation or action of rupture with the past and no aspiration towards the future. A work that eschews any historical relevance, hence (in a “negative” sense) its importance and its totally contemporary notion.

The constant repetition does not allude to any climax or pretend any direction as an objective, Infinite Contact is established as a work (machinery) that poses a dilemma that puts in crisis the sense of transcendence, this is through the eternal and monotonous return of same; To what Nietzsche might suggest to us as the death of God.

Rubén Méndez.

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